I. AMOR: UTOPÍA.
“Todos los días de mi vida vendré por ti a tu trabajo”. Me decía enamorado, como una de las tantas formas de manifestarme su amor. Mientras tanto, mi corazón agitado anunciaba un corto circuito: con infinito placer, mi oído acompañaba sus palabras rumbo al corazón y al son del último suspiro, el latido se estampaba con el infame pensamiento que escupía serpientes vestidas de dudas, despertando un tsunami de espinas en la azotea, mi azotea.
